Numerosos laboratorios trabajan en herramientas de comunicación directa. De naturaleza invasiva, este camino planteará, profundos problemas relacionados con la violación de la integridad del
cuerpo.
“Pintura Retiniana”: su objetivo es escribir directamente imágenes de síntesis en la retina con un haz láser de baja intensidad que penetra por la pupila. Este láser miniatura de semiconductores se coloca en unas

gafas especiales. No se sabe si este procedimiento tiene algún peligro para las frágiles células del centro del ojo, o si los usuarios pueden perder la razón. Sin que sea necesario recurrir a los electrodos implantados, la producción interna de emociones, de placer, de alegría o de terror, podrán llegar a los centros de control por vías semiinvasivas, como parches pegados a las sienes o cintas emisoras en contacto con la piel.
Memorias implantables: servirán para paliar las deficiencias del cerebro o las enfermedades de la tercera edad.
Drogas electrónicas: microprocesadores que pueden encerrar en forma digital y comprimida secuencias estimulantes (música, colores, visiones) que se pueden transmitir directamente al cerebro y hasta las zonas de placer, mediante interfaces similares a las que se utilizan para los aparatos de biofeedback.
Además de los cinco sentidos que tiene el hombre, somos sensibles a la gravedad y a la aceleración. Hay sentidos bióticos que nos permitirían ser sensibles, a voluntad, por ejemplo a las radiaciones electromagnéticas de baja frecuencia, o a la radioactividad; extender nuestro grado de percepción; orientar nos mayor precisión por el espacio o detectar huellas ínfimas de sustancias peligrosas.
Ya está naciendo un sexto sentido de la interacción con imágenes de síntesis en el seno de los mundos virtuales. Una etapa que trastornará la relación entre lo imaginario y lo real.